miércoles 23 de marzo de 2011

domingo 23 de enero de 2011

Abrazos partidos.

Bajó de su coche y respiró hondo. El frío acarició su rostro, recordándole lo especial del lugar y cómo algunos decían que tenía su propio clima. Los olores le eran familiares: césped recién cortado, tierra húmeda y agua estancada.

Abrió el maletero y extrajo una enorme bolsa de deporte. Cerró el coche y se encaminó hacia uno de los campos, en el que había gente practicando. Chavales de 12 años corrían y chillaban, persiguiendo el un balón ahuevado. Algunas de las personas que allí había lo miraron, para luego volver su mirada a los niños. Un par de ellos comentaron entre ellos. Y un chico se acercó.

Caminaba penosamente, ayudándose de una muleta. En la otra mano llevaba una carpetilla con un crono y unas hojas. Avivó el paso para no hacerle andar más de lo necesario.

-Joder, me lo habían dicho pero no podía creerlo... ¡Así que has vuelto!

Sonrió y asintió. Se dieron un abrazo roto, de un solo brazo. Señaló la muleta de su amigo...

-¿Qué tal andas de lo tuyo? -él sabía que la esclerosis estaba avanzando cada vez más.

-Bueno, ya sabes, cada día que no estoy peor es casi como estar mejor -asintieron sin sonreir-. Joder, cabrón, te ha vuelto a picar el gusanillo... ¡Con lo viejo que eres! ¿No te da vergüenza?

Rieron y se dieron la mano de nuevo.

-Creo que debería ir a cambiarme. No quiero ser el último en llegar... Aunque en cierto modo lo soy.

-Anda, pírate, abuelo.

Rieron de nuevo.



Se marchó hacia los vestuarios, con los olores despertando recuerdos en su cerebro. Recuerdos de barro, sangre, sudor y amigos.

O más bien, familia.

sábado 25 de diciembre de 2010

Estela...

Hacía mucho tiempo que no escuchaba al maestro Zenet...

Pero va siendo hora de desvincular.

Para todas las Estelas, pasadas, presentes y futuras.

jueves 4 de noviembre de 2010

Con la colilla en la mano

Entró en casa y el sonido de la puerta al cerrarse fue para ella como la palmada que hace salir al hipnotizado de su trance.

Un sonido sordo y seco que -por fín- la separaba de un horrible día en el trabajo. Dejó caer las llaves en el tazón y el tintineo de éstas contra la porcelana despertó a su gato, que se desperezó y se estiró para luego volver a tumbarse sobre su mantita, mostrando sus dientes finos como agujas en un largo bostezo.

Lanzó su bolso sobre el sofá y sacó un paquete de cigarrillos del bolsillo de los vaqueros y se sentó en el alféizar de la ventana a fumar. Colocó el cenicero sobre su muslo derecho y tras desabotonarse la blusa, dio una larga calada al cigarrillo. Terminó el cigarrillo y tras apagarlo, sacó otro y lo encendió con teatralidad. Siguió fumando y observando la calle, y cómo la nube de humo salía por la ventana entreabierta.

Decidió saltarse la comida y echarse una siesta larga. Caminó por el salón con el cigarrillo casi consumido entre los dedos, y cuando estaba a punto de aplastarlo contra el cenicero, sonó su teléfono móvil. Con la colilla aún entre el índice y el corazón caminó hasta la mesita, y cuando iba a coger el teléfono, se fijó del número de llamada entrante, que brillaba en la pantalla de cristal líquido.

Su rostro se tensó, y sus labios dieron una última y furtiva calada a lo poco que quedaba del cigarrillo. Siguió observando el teléfono incluso unos instantes después de que dejara de sonar.



Se giró y dejando tras de sí una nube de humo decidió echarse una siesta y olvidarse de aquel día.

domingo 3 de octubre de 2010

¿Con qué os quedáis?

Muchos vais y venís por aquí, pero pocos contestáis.

Pues eso, romped vuestras jaulas oxidadas y decidme, ¿con qué os quedáis?






I m gonna break my rusty caaaage!

viernes 1 de octubre de 2010

Palabras.

Eres un tío majo. A 'X' le caes fatal. Quiero tenerte a mi lado. Ya no te quiero. Licenciado. Diplomado. FP2. FPI. Convivencia. Soledad. Carrera = trabajo. Descarga un camión. Te veo genial. Púf, cómo te has puesto. ¿Cómo estás? Mejor no me lo cuentes. Hola. Huelga general. Sindicatos hijos de puta. Políticos corruptos. Sobornos. Juicios. Cursos del INEM. Paro. Licenciados barriendo. Te odio. Eres un vago. Tú vales para esto. Es un mal momento. La burbuja inmobiliaria. En mi época... Llama a cualquier sitio. No trabajas porque no quieres. Eres alguien especial. No eres como yo pensaba. Ojalá pudiera quererte. Eres fantástico. No me adapto. No te echo de menos. Suerte. Mala suerte. Te amo. Yo a tí no tanto. Tienes que currártelo más. Me agobias. ¿Pero tú no estabas fuera? Cuatro y medio. ¡Ay mi More! Te pago el mes que viene. Mañana te llamamos. Seriedad. Contrato en prácticas. Precariedad. ETT. Ni siquiera conozco a tus amigos. No puedo pagarte lo que acordé. Te prometo que mañana... La guagua pasa cuando pasa. No haces nada. Las cosas están así. No te preocupes. Ya se arreglará. Yo opositaría. Vete al extranjero. No buscas lo suficiente. No es para tanto. Escándalo en las cortes. Molotovs en Barcelona. ETA se rinde. ETA no se rinde. Saldrás adelante. ¿Conoces curropuntocom? La prima del del quinto es boba como el chorrico del afilador y está trabajando. Tienes que olvidarte de mí. No sabías lo que querías. Consecuencias. Años perdidos. No te hagas el dolido. Marcharte sin mirar atrás. Familia. Fah, ño, yayoyayoyayoyayo. No tenéis ni puta idea. En mi época era peor... ¿Quieres ir dando pena por ahí? Qué seriote eres. Estás todo el día de cachondeo. ¡Ala, pues no los aparentas! Se ha casado Jose. Se te pasa el arroz. ¿Estás solo? Anímate. Eres una buena persona. No puedes dejar que las cosas de te afecten. Te tengo cariño. No cambies. Tres idiomas. Clases particulares. Hasta el ojal. Como tu puta cabeza. Aquí las cosas están peor. Futuro...


lunes 20 de septiembre de 2010

Cicatrices

Pasó un rato largo frente al espejo, buscando aquello que le hacía sentir incómodo. Sus ojos miraron el pequeño corte que formando una pequeña calvita, había en el centro de su ceja izquierda. Sonrió. Recordó cómo su amigo Kurt se la había hecho cuando eran pequeños.

Estaban jugando en una piscina, y se turnaban las gafas para poder bucear y ver a las chicas debajo del agua. Él se entretuvo más de la cuenta y cuando sacó la cabeza del agua, Kurt agarró las gafas, que aún llevaba puestas, estiró y soltó, haciéndole ese pequeño corte... Era curioso que aquél fuera el único recuerdo que le quedaba de él. Kurt se suicidó cuando contaba con diecinueve años.

Casi de inmediato sus ojos se fueron a la cicatriz más grande, que 'escoltaba' su ojo izquierdo. No le hizo falta mirar la de su oreja, para saber que su hermana melliza estaba ahí también. Ambas las recibió un verano, cuando yendo en bicicleta, un coche lo embistió por detrás, haciéndole volar varios metros. Aterrizó con la parte izquierda de la cabeza. Pasó casi un mes en el hospital, y, salvo anécdotas graciosas, tampoco había mucho que contar al respecto.

Luego se miró a los ojos.



Miró en sus ojos cansados y vio las cicatrices que no se veían. Aunque eran menos físicas no dejaban de estar ahí, y a veces nos dejaban marcas más profundas que éstas. Las que dejaron Isásh, Triki y el yayo cuando se marcharon. Las que hicieron gente que consideró cercanos, y ni siquiera fueron lejanos. La que le hizo Dgegette y tardó tanto tiempo en curar. Y la que ahora estaba más presente y le traía más de cabeza, pero que sabía sin duda se cerraría antes o despúes, implicando un mayor o menor esfuerzo.

La vista bajó a su mano derecha, donde estaba el seterón que su gata le había hecho, muchos años atrás, en la cara interior del pulgar. En la muñeca izquierda tenía una más reciente que le había hecho un gato del cual tuvo la custodia compartida. Sabía que no volvería a ver a ninguno.

Y sólo entonces se preguntó a sí mismo.

"¿Cuántas cicatrices habré ido dejando yo a lo largo y ancho de este mundo durante toda mi vida?"

Cerró los ojos.


Deseó con todas sus fuerzas que no fueran demasiadas.